Historia
del Guerrero que Quería ir al Cielo
Por
Luis Molinar
July 2002
Había
una vez un guerrero viviendo su vida en el infierno como mejor
podía.
Un día el Ángel de la Muerte llegó a él
mientras dormía. El Ángel en toda su grandeza, belleza
y gracia apareció en el sueño del guerrero estrechando
sus brazos hacia él y dijo que ella le estaba llevando al
Cielo. El joven guerrero estaba tan feliz que contestó, oh,
eso es maravilloso, deseo tanto ir al cielo.
Entonces ella le preguntó, ¿Estás
seguro de que quieres ir al cielo? El guerrero le aseguró que no
sólo estaba dispuesto sino que había estado esperando ansiosamente
ese momento. El Ángel entonces le preguntó, ¿Estás
seguro de que estás preparado para ir al cielo? Él dijo, Por
qué, por supuesto, haré cualquier cosa para vivir en el cielo.
Ella comenzó a arrancar cada miembro de
su cuerpo, uno por uno. Primero el brazo izquierdo del guerrero, luego
el derecho, y cada vez ella le preguntaba, ¿Estás
seguro de que quieres ir al cielo?. Él seguía
contestando, Oh sí,
por favor llévame a casa.
Después de haberse llevado ambos brazos
y piernas y cuando estaba comenzando con sus orejas, su mente comenzó a
darse cuenta de lo que estaba ocurriendo, él quedó conmocionado
con pena, asombro y sorpresa; cómo podía este Ángel,
su último
y definitivo maestro, hacerle esto a él. Esto, creía él,
no era el camino hacia el cielo.
Su mente juzgó totalmente lo que estaba
pasando y cuando empezó a sentir el dolor, comenzó a expresar
su protesta, Pero... pero tu dijiste que me estabas llevando al cielo,
tú dijiste
cielo, esto no es el cielo, esto le duele a mi cuerpo, el Ángel
contestó, Dejar ir las viejas creencias limitadas, especialmente
lo que tú crees que eres, es doloroso para la mente.
Entonces arrancó su nariz, y él
decía con lágrimas en los ojos, pero tú dijiste cielo,
esto no tiene que ver con lo que pensé que sería el cielo...
en realidad, es muy diferente, me mentiste... yo confié en ti, esto
no es en absoluto lo que pensé que sería.
El Ángel
de la Muerte contestó, Para
la mente vivir en el miedo, nunca lo es. |