Toltec Heart Wisdom: click for home with don Luis Molinar

La Enseñanza Que No se Puede Adivinar

Bruce Du Ve
31 de diciembre de 2005

Querido don Luis:

Después de pasar algún tiempo con mis padres en Australia, viajo en un avión que pasa cerca de Bagdad, con dirección a Innsbruck, en Austria. Quiero agradecerle la bondad, la buena voluntad y el tiempo que me dedicó como su estudiante y aprendiz. Mientras estuve trabajando con usted ocurrieron en mí múltiples e inexplicables cambios que ahora se vuelven cada vez más evidentes en otras áreas de mi vida donde no los esperaba, especialmente en mi relación con los demás, con los seres que son importantes para mí.

Hace varios meses mi madre tuvo una fractura severa. Durante la recuperación, que ha sido asombrosa, he podido percatarme de que para ella ha sido un periodo de cambio. Siento que el haber estado algún tiempo cerca ha causado un gran impacto en ambos. De pronto descubro que me relaciono de manera distinta con mis padres, de una manera más sencilla, siendo capaz de expresar afecto en formas que antes era incapaz de lograr. Sin importar lo que suceda, me siento a gusto con ellos y me sorprende darme cuenta de que ellos sienten lo mismo hacia mí. Es como si lo incierto se desvaneciera, dejando en su lugar una sensación de equilibrio y paz, algo intangible que no requiere palabras ni raciocinios. En lo más profundo de mi ser siento que así es como debe ser, y, sin embargo, aun lo vivo como una gracia inesperada.

Me fascina la manera en que la lógica de las enseñanzas va cayendo por su propio peso. Es imposible adivinar lo que cada nueva página trae consigo. Puedo sentir algo de los dilemas que se encapsula en formas cambiantes. Si le es de algún provecho que un aprendiz retroalimente desde la propia perspectiva lo que usted enseña, permítame contarle cómo ha sido esta experiencia para mí.

Para mí, no es usted quien hace la enseñanza. Más que en ninguna otra persona que yo conozca, es la enseñanza la que lo ha hecho a usted. Sin importar cómo se le quiera configurar, la forma o estructura que se le quiera dar, la enseñanza simplemente sucede, perfecta, apropiada más allá de las circunstancias.

A pesar de que los principios básicos de su filosofía son claros y consistentes, cada taller es único. La filosofía cambia y crece, las personas son diferentes, la duración de las sesiones es distinta, los lugares cambian, las circunstancias varían, su propia energía muta. Pero la enseñanza es consistente, es siempre nueva, fresca, totalmente inesperada, imposible de predecir.

La verdadera enseñanza está en la realización, en las revelaciones que ocurren al interior de los corazones de sus estudiantes, así como en el suyo. Usted no controla eso. Pero usted tiene el don de abrir las puertas de la Gracia para regocijarse en ella, llevando consigo a aquéllos cuya alma toca dejando una enseñanza.

Los factores constantes en la enseñanza son los estudiantes, el maestro y las fuentes infinitas de ambos que los crean y les dan sustancia. El estudiante, el nagual y el Nagual. Usted es el centro axial entre el océano infinito de posibilidades y la creatura vacilante que difícilmente se atreve a arrojarse allí. Usted hace el papel de un puente necesario para participar con plenitud en la corriente de la vida que va del Creador a la creatura. Más allá de los intentos que hace por cambiar las cosas, usted siempre está con una mano arriba entrelazada con la mano de lo Divino, y la otra mano bien agarrada abajo para ayudar a subir a los hermanos pequeños. En el camino que va de la oscuridad, a través de las sombras, hacia la luz.

Siento el privilegio inmenso de ser capaz de compartir con usted algo de esta travesía asombrosa.

Con Amor y Respeto.

Bruce.

 

inicio | acerca de luis | los toltecas | enseñanzas | eventos | artículos | contáctenos

©2003-2008 Toltec Heart Wisdom Inc. All rights reserved.