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Los Antiguos Toltecas

Hace más de dos mil años los Toltecas eran conocidos en el centro y sur de México como mujeres y hombres de conocimiento. Antropólogos e historiadores han hablado de ellos como una raza o una cultura, aunque en principio los Toltecas eran simplemente un grupo de hombres y mujeres que juntos supieron crear vida como artistas del espíritu. Fueron arquitectos, constructores, sanadores y artistas que crearon una nueva forma de expresar su don de amor hacia el mundo.

Los orígenes de los Toltecas se remontan a un lugar que ellos llamaron Tollan, hoy llamado Tula, justo al norte de lo que hoy es conocido como la Ciudad de México. Allí, estos hombres y mujeres sabios se reunieron a formar una comunidad sumando su conocimiento y sabiduría. Se organizaron en “partidos”, que eran grupos de hombres y mujeres guiados por un “nagual”, quien era maestro y guía.

Solían aprender y crecer juntos, hasta que cada cual podía darse cuenta de “quién” era en realidad y podía así mismo soñar una vida de felicidad y amor. Algunos se volvieron tan poderosos en cuanto a la conciencia y el uso de energía, la suya y la de los demás, que hubo una separación entre los partidos. Los que decidieron tomar el camino correcto para usar la energía dejaron atrás Tollan y fueron hacia Teotihuacan, que se estaba convirtiendo en el centro del intercambio comercial de Mesoamérica, que es una región de Norteamérica.

Conforme los Toltecas se asentaron en Teotihuacan y adquirieron mayor poder mientras profundizaban su conciencia y creaban prácticas centradas en el corazón, llegaron allí muchos seguidores venidos de todo el continente con ganas de aprender su forma de vida. De forma regular había gente de Centroamérica y del norte de México, lo que actualmente es el suroeste de los Estados Unidos, que iban a Teotihuacan a comerciar sus mercancías. Pero más aun, muchos iban para ser llamados por el nagual, quien los invitaba a aprender las enseñanzas de los maestros Toltecas y a unirse a su partido.

Esta gente se daba cuenta de que la promesa de los Toltecas funcionaba, pues era posible trascender el reino de la conciencia humana ordinaria y alcanzar la libertad personal. Los aprendices a nagual debían estudiar tres áreas de conocimiento importantes para los Toltecas: la Conciencia, la Transformación y la Concentración. Los estudiantes tenían que tener el valor de enfrentarse a sí mismos, y, a través de ese conocimiento, cambiar su modo de vida.

Por muchos miles de años, Teotihuacan fue el centro Tolteca del conocimiento espiritual y la transformación. Las pirámides se construyeron para dar cuerpo a estas enseñanzas. El conocimiento esotérico de los Toltecas está grabado en la memoria de las pirámides y contiene enseñanzas silenciosas para aquéllos que buscan la libertad.

Con la influencia de la cultura europea estas enseñanzas antiguas quedaron escondidas bajo tierra. Aunque este conocimiento ha sido heredado de boca a boca por muchas generaciones de naguales. Hay varios linajes de naguales que transmiten el conocimiento a su modo particular, incluyendo a don Carlos y a don Miguel.

Luis, y el linaje Tolteca del Caballero Águila que encabeza don Miguel, muestran que el conocimiento Tolteca se origina en la misma unidad de verdad esencial en la que se fundamentan todas las tradiciones esotéricas alrededor del mundo. Sin embargo, como no se trata de una religión, se honra toda enseñanza espiritual y dominio de conciencia que alguna vez haya sido enseñado en la tierra. Debido a que principalmente se pondera el espíritu, sería correcto describir esta tradición como una forma de vida para gente que elige vivir la vida guiándose con el corazón.

Al experimentar el “amor” bajo las enseñanzas Toltecas, se puede decir que es un alejamiento radical del concepto de amor que nos ha sido enseñado a través del proceso de domesticación del hombre. La mayoría de nosotros ha aprendido que el amor suele sentirse como dolor, que nos hace sufrir, sentir celos y necesitar a otra persona, o nos empuja a tratar de controlar a los otros. Esa es una imagen falsa del amor que se origina en el miedo y que regularmente usamos para protegernos de las heridas que creemos que los demás pueden infligir en nosotros.

Por el contrario, el concepto Tolteca de Amor es el amor incondicional que surge de la verdadera “esencia” de todo lo que realmente “Es”. Se trata de la Fuente que ha creado todo lo que conocemos en este sueño de vida.

 

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